Migrantes

Las negociaciones con Estados Unidos. Balance y perspectiva.

Por Salvador Gonzalez

El día viernes siete de junio de dos mil diecinueve se llevaba a cabo un encuentro entre diplomáticos mexicanos y estadounidenses; y al terminar la reunión el canciller mexicano, Marcelo Ebrard anunciaba con perfil sobrio los acuerdos alcanzados.

Importante remarcar que mientras un político, canciller, y encargado de las decisiones en política exterior, se mostraba contenido de emociones; otro político, presidente y encargado de seguir capitalizando la imagen positiva que se tiene de su papel de opositor al status quo, de su discurso de transformación y de encausar todas las energías y esfuerzos del partido hegemónico para quitarse de encima el mote de “gobierno improvisado”, levantaba los ánimos exhortando a celebraciones por los resultados obtenidos.

A pesar de que el punto protagonista del evento noticioso había sido el tema de los aranceles que Trump planeaba imponer a los productos mexicanos, vemos que la agenda tenía intereses adicionales.

Las primeras palabras de Ebrard al realizar su declaración posterior al esfuerzo diplomático eran:

“México y los Estados Unidos se unieron esta semana para enfrentar los retos comunes en materia de migración, incluyendo la entrada de migrantes a Estados Unidos que violan la legislación estadounidense…”

Así, nos deja ver el canciller que los esfuerzos diplomáticos, primero aceptaron discutir y tratar las necesidades de seguridad de Estados Unidos, y segundo, las prioridades de campaña de Trump, que para el caso son lo mismo. De aranceles nada aún.

Continúa enunciando los compromisos y enfatiza que México continuará fortaleciendo la vigilancia del cumplimiento de la ley mexicana para disminuir la migración irregular, incluyendo el despliegue de la Guardia Nacional dando prioridad a la frontera sur, se menciona que se están tomando acciones para desmantelar las redes/organizaciones de tráfico y trata de personas, se menciona que se promoverá el intercambio de información y acciones coordinadas para fortalecer la seguridad en la frontera común.

Aún nada sobre los aranceles, o sobre acuerdos directamente relacionados con la economía, el TLCAN o similares.

Continúa el canciller hablando sobre la instrumentación de la sección 235B2C, ésta implica que los migrantes ilegales que hayan cruzado hacia los Estados Unidos para solicitar asilo “serán retornados sin demora a México donde podrán esperar la resolución de sus solicitudes…” menciona además “a su vez México por razones humanitarias y en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, autorizará la entrada de dichas personas…” “México de acuerdo con sus principios de justicia, fraternidad universal, ofrecerá oportunidades laborales y acceso a los servicios de salud y educación a los migrantes y sus familias mientras permanezcan en territorio nacional, así como protección a sus derechos humanos”.

Todo migración, todo compromisos y obligaciones de México desde una perspectiva muy particular mientras rece la expectativa por ver que pasará con los productos mexicanos de exportación.

“México y los Estados Unidos reiteraron la declaración del dieciocho de diciembre del dos mil dieciocho en que ambos países se comprometieron a fortalecer y aumentar la cooperación bilateral para fortalecer el desarrollo económico y aumentar la inversión en el sur de México y Centroamérica para crear una zona de prosperidad…” eran las palabras casi finales del diplomático y así cerraba el episodio del anuncio formal. Aunque no se dijo, era fácil leer entre líneas, el chantaje comercial de Estados Unidos hacia México era para tratar un tema que a Trump le importa bastante, la migración; a final de cuentas entre líneas también se percibe un ambiente agridulce del que se pueden sacar algunas conclusiones:

1. Aranceles. Si se aplicaban a los productos mexicanos, las exportaciones podían haber sufrido una caída, sin embargo, la consecuencia inmediata es que el consumidor final, el ciudadano estadounidense tendría que pagar más por sus productos de consumo regular; y que México iba a tener que diversificar en sus destinos de exportación, reduciendo su dependencia de el Estados Unidos en ese renglón, ¿difícil, pero a mediano plazo, nada mal, no?

2. “Tercer país seguro”. El papel que jugaba México por dinámica no declarada, ahora es formal, con la diferencia de que una bebida hidratante y unos canapés no serán suficiente para abarcar el tiempo de atención que los huéspedes estarán en su “sala de espera”, ahora México ha adquirido el compromiso de brindarles seguridad, hospedaje, alimentación, salud y educación auspiciados por los impuestos de los mexicanos; como si los mexicanos ya hubieran sido cubiertos y estuviéramos en condiciones de hacerlo de forma exitosa, olvidando también el punto de una vigilancia al proceso de integración o adaptación al entorno por parte del migrante, que a final de cuentas garantiza una coexistencia armoniosa.

3. Inversiones en Centroamérica. Es difícil pensar en cómo el Estado mexicano con el actual gobierno puede invertir en Centroamérica persiguiendo el bienestar de la zona si en territorio nacional hace las cosas como las hace, es para preguntarse si también someterá a consulta (con muestreos de población ínfimamente representativos y plataformas de dudoso grado de confianza o certeza) sus proyectos al mismo tiempo que les hace campaña promocional, otorgará asignaciones de proyectos sin licitaciones, qué tal vez justifique porque a final de cuentas no hay nada que perseguir, ya que nos han repetido hasta el cansancio que ellos no son corruptos, que no hay nepotismo, tal vez sea tiempo de creerles; o tal vez allá si realicen estudios sobre el impacto ambiental de los proyectos, tal vez allá si escuchen a los expertos en la materia antes de tomar una decisión. Difícil saberlo, pero será interesante ver cómo se avanza en el tema.

4. Discurso político y percepción de la relación bilateral. Gran parte del pueblo mexicano sigue teniendo una opinión favorable de su presidente, los más cercanos y fieles hasta le vitorean al canciller modificando la letra del Himno Nacional Mexicano para manifestar júbilo en las redes sociales, los toman por victoriosos y hábiles políticos, al presidente y a todo el equipo diplomático que viajó a Washington la semana pasada… y tal vez viéndolo con un esfuerzo de perspectiva sí ganamos, ganamos porque por fin pondremos más atención en la frontera sur, porque seguiremos buscando desmantelar organizaciones delictivas que hacen sufrir a nacionales y extranjeros, vulnerables todos; ganamos porque tendremos la oportunidad de estrechar lazos económicos con Centroamérica, porque ciertamente, su bienestar es el nuestro, y su prosperidad nuestra paz; ganamos porque aunque no parecían ser el gran tema, en lo comercial, no se impusieron aranceles, si sucedía tal vez hubiera sido una derrota diplomática, ventajas y desventajas habrían venido después, pero en lo mediático hubiera sido una derrota, así que básicamente ganamos porque no perdimos; ganamos porque tenemos la oportunidad de madurar en el ejercicio y responsabilidad de ciertos temas que no manejábamos como país fuerte, sólido y firme, garante de leyes y de orden.

El balance es positivo porque a final de cuentas no tenemos una guerra comercial con el socio codependiente y porque para revertir esa desventaja competitiva hace falta mucho esfuerzo y el camino es largo aún.

Mientras tanto la 4T sigue tomando oxígeno porque capitalizar su discurso es lo que mejor sabe hacer, y esperamos por bien de México que en lo consecuente se vuelvan tan buenos con la política exterior como en la interior, que capitalicen su imagen hacia afuera tan bien como lo han hecho hacia adentro, y en el mismo sentido que los ciudadanos sigamos teniendo el oxígeno de ser tan críticos desde adentro cómo se puede ser desde afuera, por el bien de México porque cómo lo dijo un veterano periodista, “al poder se le revisa”.

-México Prevalece.

Salvador González Cadena

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