Internacional

La mafia israeli y el narcotráfico. Otra cara del caos migratorio.

Por Juan C. Lopez Lee @jclopezlee

El asesinato en un restaurante capitalino de los ciudadanos israelíes Alon Azulay y Ben Sutji ha sido cubierto ampliamente en los medios de comunicacion. Y eso nos da gusto, pues este tema seguramente habría sido acallado en tiempos de Peña Nieto por consideraciones políticas.

Lejos de hablar acá de mafias, de narcos o de sicarios, cosa que ya ha sido cubierta en menor o mayor medida por quienes dialogan sobre el tema, hacemos hincapié en los errores de nuestras políticas migratorias.

En efecto, nuestro manejo de frontera está determinado por los intereses de Estados Unidos. A partir del 2010, por ejemplo, cualquier persona con visa americana puede entrar a México de manera automática, como si fuésemos una extension del territorio de los Estados Unidos.

Además, todos los ingresos de extranjeros a México son establecidos por consideraciones económicas o políticas convenientes al país de Donald Trump. Por ejemplo, un iraní o un norcoreano requieren de visa para entrar a México pero un israelí, pese a venir de un país belicoso y armado hasta los dientes, no la requiere.

Israel se ha distinguido desde hace décadas como formador de agentes de seguridad de élite. Nadie como ellos maneja tan bien el combate cuerpo a cuerpo ni las tácticas de combate anti subversivo en vista de la situación que se vive en el Medio Oriente.

Todo ciudadano israelí debe estar dos años en el ejército, recibe un entrenamiento militar de primer grado y cuenta con armas de inteligencia que en cualquier otro país, solo estarían a disposición de altos oficiales militares.

Esto convierte a los ciuadanos israelíes en un excelente prospecto para todo aquel que requiere protección, guardaespaldas u operativos de seguridad. Ciudadanos israelíes musulmanes y de origen árabe, han sido

El narcotráfico y el crimen organizado ya se han nutrido de ex Marines o ex combatientes de la U.S. Army de origen mexicano. Por ende, no es de extrañar que ahora recluten israelíes para entrenar a sus mandos operativos.

Además, al ser Israel una nación ampliamente defendida en el mundo occidental, tal nacionalidad facilita la actividad de esas personas cuando son reclutadas en negocios menos violentos pero ilícitos, como el tráfico de droga en zonas de alto nivel económico de la Ciudad de México.

Muchos extranjeros delinquen en nuestro país. México carece de un sistema de control de extranjeros, todo es burocracia, caos, desinformación y ausencia de verdaderos protocolos, fuera de aquellos ordenados por Washington.

El asesinato de Tlalpan, por ejemplo, arroja informaciones que certifican que al menos uno de estos personajes había estado en nuestro país. Contaba con antecedentes criminales en Israel y en México. Tenía, además, una notoria vida delictiva al amparo de empresarios capitalinos.

El criterio de ingreso para los extranjeros, mas que consistir en una cuenta bancaria con 2000 dólares, debe fincarse en la respetabilidad moral de quien ingresa. México se encuentra desprotegido. Tenemos autoridades e instituciones que sobreviven por inercia. Esa es la realidad.

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